II
“Y ahora te digo la parte del mar,
amarga de pena, de yodo y de sal,
mas dulce de blancas gaviotas
que van tan locas de vida, de sueño y de azar,
y tan visionarias, ligeras
y tan de espuma y de nube que serían
las lágrimas aladas de la tempestad."
(Rubén Darío: “En el álbum de Raquel Catalá”)
Un cambio sutil en el tiempo y el espacio me desorientó. Me vi ¡tan niña! descendiendo hacia el mar. El día era de una hermosura extraordinaria, casi sospechosa.
Los escalones de piedra viva me condujeron, sedujeron y dispusieron de mis pasos con absoluta impunidad.
De pronto tuve doce años. Vestía una camisola blanca, fresca y perfumada. El mundo circundante carecía de toda hostilidad.... Las amarguras y desilusiones, las culpas y los rencores, desaparecieron por la bocaza del horizonte opuesto a la tormenta.
Descendí dócilmente los diez escalones que me unían a esa playa, tal como los días por venir nos separan de la muerte. Y pisé la arena.
Unos cangrejos pequeños, arenosos, con ojos de aguamarinas, me pasaban al lado como si tal cosa, como si mi presencia integrara el paisaje.
Caminé hacia la orilla. La arena era una caricia, el cielo, un delirio azul imposible de desdeñar y el mar, un abismo que prometía certezas, por absurda que parezca tal promesa.
Era mediodía. Quise unirme a un vuelo de gaviotas, pero me quedé contemplando la inmensidad líquida, incapaz de salirme de mí.
(Continuará)
10 comentarios:
¡Así no vale! esta entrega a cuenta gotas....
Me encanta y entusiasma esperar que se devele el final!!!!
Y el agua y el cielo azul, resultan tranquilizadores!!!!
Espero ansiosa el fin del relato, el fin?
Besos. Marcela.
Marceee: Tranca, Juanca, jaja. Es que es una "experiencia piloto": realmente lo estoy escribiendo día a día, pues prometí a alguien tener un cuento para Halloween y, como te imaginarás, dudó de mi palabra, y preguntó si era ¡para el 2009! Ergo, yo también dudé, soy muy influenciable, y la mejor manera de obligarme, era metiendo lo que voy escribiendo acá; no hay marcha atrás. A la medianoche del día de Brujas, estará completito, si Dios quiere.
Y ¡wácala! me han puesto en un aprieto, caramba, yo no esperaba esta repercusión; me he enroscado de lo lindo, claro que habrá un final. Que tal vez se anude al... Bueno, ¡no, che!
Esperá.
Un abrazote.
Pd: Te contesté en "Atardeceres", y... humm... Capaz no te dejé bien parada, fue involuntario, ¡te lo juro! Qué se le va hacer... jeje. Eso sí, con muchos cariñitos, che. ¡Jaja!
Mónica, me uno a las quejas de Marcela. La unión hace la fuerza, dicen. No vale, che, la lectura de parrafus interruptus siempre te deja con la miel en los labios :). Bueh, el caso es que resulta poético y hermoso lo que lees y por ahí vas y te salvas. Siempre formas poderosas imágenes como de otro mundo, uno del país de los ensueños. Fíjate en esa bajada de escalones!!! Aparece la narradora en otro espacio y tiempo, es mágica, esa es la palabreja, como una hermosa pintura. La ropa de ella, y lo que siente me evoca a una imagen etérea y encima la arena, con el mar y cielos azules, no se puede pedir nada más relajante. No me extraña que la narradora no pudiera salirse de ella, ni de allí, yo tampoco lo haría en un lugar tan placido como ese. Y ¡zas! mira por donde nos tenemos que ir de allí por la vía rápida hasta que la autora tenga la merced de transportarnos de nuevo a ese mundo que toca como pocos, ese que tiene tu sello mágico que envuelve al lector, a mí sí, obvio, ya te lo he dicho en algunas ocasiones, jeje. Te digo una cosa, me encantaría poder lograr algún día hacer una fotografía como la que describes aquí; simplemente divina y hermosa.
Bueno, amigota querida, aquí me quedo de mientras a la espera del resto de esta maravilla para los sentidos. ¡Necesito mi dosis, che! Jajaja.
Un fuerte abrazo,
Marisol
Son las... ¡casi las 17 hs! Ya, va. Ja,ja. No se reciben quejas. Tuve algunos inconvenientes técnicos con mi cabezota:de veras me quedé estancada en... una horrible duda sobre donde meter una parte del cuento, de tal manera que me consumió el seso, jeje.
Acá es un día de terror; el viento huracanado chifla entre los muros de mi casa, la mía, se mueven cristales y bambúes bajo la capota gris oscura de un vientre pedregoso, tal cual está el cielo ahora. En este escenario estoy cocinando pues, el cuento, ¡en serio!
Gracias a ambas.
Luego contesto los agravios desde un lugar de menos desventaja.
Besazos.
pues otro poquito, ejejej
¡ya va! Ya va, ¡ya vaaaa, che!
Gracias compañero. De veras, muchas gracias por leerme.
Un beso.
Ah, la calma antes de la tormenta. O el ojo del huracán, no sé.
Pero, mira, que me parece genial esto:
"[…] un abismo que prometía certezas, por absurda que parezca tal promesa."
Bueno, sigo sin aceptar de todo corazón que las comas se las pongas como si fueran pimienta, al gusto, pero en este caso el ritmo sigue siendo innegable… Pero como estaba diciendo antes de interrumpirme brutalmente, me parece fantabuloso que la aparente paradoja sea una declaración tan nítida de la realidad: cuando a uno le recuerdan la inescapable certeza del abismo, de la no-existencia, a uno le establecen la autenticidad de su propia existencia.
Entonces, el abismo nos recuerda que somos.
Bueno, continuamos…
"Bueno, sigo sin aceptar de todo corazón que las comas se las pongas como si fueran pimienta, al gusto,"
Uff, Es cierto, Dan. Mira, no te imaginas cuanto te agradezco que me destaques este abuso de condimento a base de comas, pero tengo una excusa: las guardé en el frasco donde estaban los "alt+0151" y se ve que se volcó la especie un poco mezclada. Trataré de hacerme de un multiespeciero para no atiborrar mis guisos literarios en forma indiscriminada; por un poco y lo convierto en un desaguisado. Na. Jaja. Gracias. Muchas gracias por señalar esto. Me sirve de límite contra mis propios actos.
"me parece fantabuloso que la aparente paradoja sea una declaración tan nítida de la realidad: cuando a uno le recuerdan la inescapable certeza del abismo, de la no-existencia, a uno le establecen la autenticidad de su propia existencia."
Esa palabra "fantabuloso" te la robo ahora mismo, perdóname, pero no soporto no tenerla. Me parece supercalifrigilísticaespialidosa."
En cuanto a lo último que pusiste, acerca de la certeza del abismo, de la no existencia, he de confesar que no quise llegar tan lejos, o mejor dicho, no me di cuenta hasta leerte. A veces escribo como una autómata sin ninguna explicación para lo que que he dicho. Simplemente, los dedos mandan. Un comentario para pensar, que tiene vida propia y para nada desdibujada.
Gracias pues. Muchas.
Besos.
"Descendí dócilmente los diez escalones que me unían a esa playa, tal como los días por venir nos separan de la muerte. Y pisé la arena."
Empezar en este párrafo y seguir hasta terminar en este otro:
Era mediodía. Quise unirme a un vuelo de gaviotas, pero me quedé contemplando la inmensidad líquida, incapaz de salirme de mí.
¡Ah! Turquesa, me gustaría que fuera verdad cuando dices que escribimos parecido. Déjame que lo sueñe, y te prometo volver con las olas.
pedro.
Pedro: ¡De veras escribimos parecido! Y el honor en todo caso, es recíproco.
A mí también me gustan las líneas que has señalado.
Muchas gracias por pasar, marinero que regresa con las olas. Se te espera.
Un besote. (¿Te diste cuenta lo que escribiste? ¡Qué bello es, caramba!: "Déjame que lo sueñe, y te prometo volver con las olas." Y ¡Olé! Maravilloso. ¡Gracias!
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