
ECOS
Las letras son, por estas horas,
fatigados ecos
de tiempos cancelados.
Es tarde y el frío,
estepario,
remite al infinito.
El firmamento yace,
absorto y demudado,
en el regazo de siglos,
traiciones y derrames.
Glacial, se abre paso
El Invierno.
Con redobladas náuseas
abate soledades
e incapaz de clemencia,
infecundo,
violenta el cristal umbrío
de la noche.En su cuarto menguante,
agónica,
ausente de luz propia,
Ella espera...
Se nutre de ferocidades.
ávida de finales,
en su desnudez de alabastro,
lo desposa en silencio.
Anhelante, tal vez,
de aquella escarcha...
estepario,
remite al infinito.
17 comentarios:
Hummmm...
Si es que donde hay empatía...
Tu poema es un reflejo
del agua del estanque,
donde estos días grises,
mi imagen es desespero.
Turk...
gracias por un poema
tan bello.
Paul, holaaa: ay, gracias, pero me has dejado preocupada. El poema no es bello, o es bello, sí, ¡gracias por considerarlo bello! Pero también es un desgarro... Ya lo creo, a lo de la empatía que señalas.
Te mando un montonazo de besos.
PD: ¡Anda, hombre, Poetazo, acuérdate un poco del mar... ! Rebusca entre tus viejos poemas, cuelga algunos, de esos que olían a verano y frescura, a puertos y veleros, ¡vamos! Que no hay noche que no resulte desplazada por el día... Siempre hay "flores inesperadas" ¿recuerdas? En todas las vidas, aparecen.
Buen... un abrazo.
Hola, Mónica, precioso (sí, puede ser hermoso también lo triste, por la forma en que se expresa) y desgarrado poema. No encuentro mejor definición para esta belleza glacial. “Fatigados ecos de tiempos cancelados”, creo que es una frase preludio, y que sintetiza todo lo que vamos a leer a continuación.
Hay rabia, dolor, un dejo de cansancio que induce a la náusea, de esos ecos. Eso es magnífico, porque es así realmente, lo has sabido plasmar a la perfección.
Hay decepción y tristeza, mucha, como si se hubiera atravesado por una situación dolorosa, pero, también, a mí me lo parece, no sé, como cierta gana de hallar la luz al final del túnel, mucha fortaleza. Hay un rallito de esperanza, de luz que asoma tímidamente por ahí; son como los últimos coletazos del dolor. A pesar del déjà vu del final, que parece remitirnos a un eterno retorno de la situación. A mí me da que el círculo se rompe. Quizá por esto: “incapaz de clemencia”, “ávida de finales”. Pedazo poema, amiga. Ya me gustaría a mí saber expresar con esa garra que tienes; admirada estoy ante tu arte y tus palabras.
Ah, gracias por mencionar lo de la estupenda novela de Blanca, pero lo mío no es ná del otro mundo. Un pequeño detalle para tu cumpleaños, amigota. En serio, un honor que me haces, che. Muchas gracias.
Te mando un abrazo grandote,
Marisol
Hola, Marisol: un comentario para atesorar. Me ha encantado lo de "Belleza glacial"; creo que lo has sintetizado muy bien; no por glacial, o inmovilizada por viento de escarcha, el alma pierde belleza. Incluso, tal vez gana en hechura, en perfección ganada a fuerza de aciertos y errores. Como la vida misma.
Sí que me dejas pensando.
Te mando un abrazo grande.
Hola Turquesa, vengo de vez en cuando por tu blog para leer alguno de tus poemas. Este es algo triste como triste es el invierno, pero bello como el mar del verano.
Sólo quería felicitarte por lo fácil que haces que parezca escribir poesía.
Besos,
Boris.
felicidades por tu lindo ambiente....
Un abrazo desde Málaga...
Boris: tu paso siempre se agradece; coincido plenamente contigo en que el invierno es triste y el verano es ... simplemente... Bello. No me "banco" el invierno, si he de serte sincera. Prefiero el verano, con todos sus inconvenientes... políticos incluso. (jaja) Ya sabes: que el consumo de electricidad,que el agua, que el sol, que el Golpe de Calor, etc., etc. Y por estos lares, ¡el Dengue! ¡Wacala! El mundo se ha vuelto loco -o lo HAN vuelto loco-. Todo se encamina para atrás... Igual, prefiero el verano; siempre ES MEJOR FRENTE AL MAR.
Quien sabe, Boris, qué texto raro saldría de tus letras y las mías, se me acaba de ocurrir, con relación al mar, el verano, los políticos y la mar en coche. Has visto, las ideas geniales resultan de un ataque repentino, y no de la rutina.
Un abrazo grande. (Yo voy a pensar en eso que te dije, y si se me ocurre algo, te lo digo. Si te da migraña avísame y ná de ná...) Qué se le hace a este mundo pedregullesco que no pedrogullesco.. ¡Jaja! Hum, es mejor reír que llorar, que las lágrimas, ya lo dijo Bécquer, van al mar, y las risas, digo yo, se van en vuelos de gaviotas a ponerle puntillas al Azul.
Un besote. Gracias por pasar. (Como te darás cuenta, me ha inspirado tu comentario)
Que agardable es revolotear por esta página...es un tiempo relajado y amable el que me acompaña mientras leo...
Hola, José (Mar Azul de Málaga) muchas gracias por tus palabras. Parece que compartimos el fanatismo azul que despierta el Mar, que cuanto más se lo mira, más voluptuoso y verborrágico se pone casi hasta hacer perder la noción del tiempo, tal como lo tenemos concebido... Por lo menos, es lo que me sucede.
Un saludote Azul para vos, pues, desde Argentina.
Hola, Javier:
"Que agardable es revolotear por esta página...es un tiempo relajado y amable el que me acompaña mientras leo..."
Sencillamente... ¡alegraste mi día con tales palabras! Qué bueno que se sienta así este lugarcito azul, al que vengo -aún en la lucha contra el sueño- a dejar esa parte volátil que en el trajín diario llevo encerrada en un frasco, al reguardo de las corridas y los plazos.
Muchas gracias y un abrazo para ti, pues!
Oyes, oyes, te había dejado un comentario bonito, y este puerquero de Blogger me botó al cuerno sin publicarlo.
Bueh, al rato paso de nuevo a ver si de milagro aparece, como luego sucede.
De no ser así, crearé un clon del comentario original.
D
¡Ay, sí, D!
Que ya se te extrañaba por este puerto... (¡¡Ojalá pesques, pues, ese comentario!!)
Un besote. (el jazmín era para los otros versos que acabo de subir... Trampas del inconsciente individual, jaja)
Pues no, ni comentario ni narices… Bueh.
Lo importante es que me llenó de ansias este poema. Ese eco de la reiteración de la primera estrofa al final me dejó congelado en ese frío infinito, que nace de la soledad de la estepa. Y eso que aquí el verano es eterno.
Cada línea dispara meditaciones sobre la línea anterior, y es como una iteración fractal del corazón. Las dos imágenes que me llevo guardadas en una cajita forrada de terciopelo son el firmamento yaciendo y a aquella que se nutre de ferocidades.
Dicen que el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe… Creo que se refieren a aquellos que anhelan la escarcha.
Siento como que funciona en varios niveles, tu poema: es una descripción lírica del cambio de estaciones; es un retrato de un corazón resignado; es la tragedia de esos amores otoñales; es hasta una caricatura de mi confianza en la capacidad para el bien de la humanidad.
Estos ecos rebotan en los acantilados vacíos de mis sentimientos.
Conste que no entiendo de poesía…
D
D: Conste que me has emocionado hasta los talones.
Hola, Daniel: no ibas a pensar que me quedaba con esa emoción hasta los talones. Aunque ciertamente así fue...
"Lo importante es que me llenó de ansias este poema. Ese eco de la reiteración de la primera estrofa al final me dejó congelado en ese frío infinito, que nace de la soledad de la estepa. Y eso que aquí el verano es eterno."
Este párrafo me llenó -no de ansiedad-, sino de una completa y fatalista Desesperanza. No sé explicarlo, ¿sabes? Creo que lo que más me partió la esperanza es: "Y eso que aquí el verano es eterno" ¡Con lo que me gusta el verano! Pero conjugado con lo anterior que dices, con el tono entre siniestro y fatal del poema, ese "verano eterno" tuyo me volcó la Divina Comedia encima como una olla de guiso caliente.(Claro, ahora debo reponerme de las quemaduras)
"Cada línea dispara meditaciones sobre la línea anterior, y es como una iteración fractal del corazón. Las dos imágenes que me llevo guardadas en una cajita forrada de terciopelo son el firmamento yaciendo y a aquella que se nutre de ferocidades."
Genial... Me has hecho ver lo terrible de lo que escribí, su tiempo agotado; lo fatal del fin del tiempo reservado para nuestros gastos. O, por toda redención, Ferocidades al plato.
Me siento mal. Pero es lo que sentía cuando lo escribí. No puedo sino inclinarme ante tu impecable interpretación.
"Dicen que el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe… Creo que se refieren a aquellos que anhelan la escarcha."
Sí. Se refiere -el poema- a aquellos que anhelan la escarcha, por temor al fuego, por temor a las pasiones. O porque no conocen más que escarcha. Algo así. Como un suicidio de ideas. De todo en lo que se creía hasta media hora antes.
"Siento como que funciona en varios niveles, tu poema: es una descripción lírica del cambio de estaciones; es un retrato de un corazón resignado; es la tragedia de esos amores otoñales; es hasta una caricatura de mi confianza en la capacidad para el bien de la humanidad."
En mi caso, es todo lo que has dicho, menos una descripción lírica del cambio de estaciones: el cambio de estaciones es progresivo, violento y dulce a la vez, pero todos sabemos a qué obedecen esas violencias y dulzuras: al cambio de estaciones. Y esa certeza nos tranquiliza. No es el caso de esta poesía. Es todo lo contrario. Es el retrato de un corazón resignado; es una tragedia imposible de remontar, por inesperada, casi tanto como la esperanza de que la humanidad se humanice. Algo así, también... Me has hecho poner seria de toda seriedad.
"Estos ecos rebotan en los acantilados vacíos de mis sentimientos.
Conste que no entiendo de poesía…"
¡Je! Estos ecos son rebotes de lo impensado. De los precios de la entrega. Del Vacío interior. Y, por supuesto, siempre y cuando ¡no se entienda de poesía1 (¡Vamos! ¡Jaja!)
Asombroso, cruel retrato de lo que se puede lograr de tanto salto al vacío. De lo que puede aguardar cuando las oportunidades se deshechan, y el frío se queda para anidar en los corazones. (corre por mi cuenta)
Un abrazo ADMIRADO.
Hola Turk
Acá estoy! Sabes que siempre voy y vengo, no temas que mis desvaríos terminan irremediablemente en los mismos puertos…¡Nadie se salva!
Me encantan estos versos, sí, puedes llamarlos “hermosos” porque la belleza está en la mirada y en las vivencias de quienes los leen. A mí, desde mi lado oscuro, me resulta un desahogo. No me va el papel “rosa” de la vida, ni el encanto de las margaritas deshojándose ante un iluso con falta de poder de convicción que llama al encantamiento “amor”. Me gusta lo sublime y palpable, lo cercano a la realidad, lo contundente, y eso aflora en tus versos.
Ah, hablando de margaritas jajaja No te pongas celosa…¡Yo te quiero Turk!
Ya te contestaré tu comentario, pero ando sin mucho ánimo…¡Hay piquete de musas por acá!
Te mando muchos besos, volveré por lo pendiente.
Pórtate mal.
¡Hola,Viv! Ay, se me pasó este comentario tan... ¡tú! Siempre en ese tobogán emotivo, entre tu lado oscuro y las alturas de lluvia de flores, aunque, claro, es un placer leerte. Siempre. Incluso en este comentario haces poesía, se te escapa por los poros, aunque te noto un poco abatida... Es cierto, vas y vienes. Me da gusto, mucho gusto que te acuerdes de tus parientes, che!
Te mando un abrazo inmenso.
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