¿Qué es una Revelación?

¿Qué es una Revelación?
Es como cuando estás en una habitación pequeña y de repente se caen las paredes y ves todo el exterior. Es lo que puede sentir un ave cuando rompe a volar. Ya no te importa la pared o la cáscara. Son historia. Es una sensación muy gloriosa.

magia lunar

magia lunar
Colón: Luna llena sobre el río Uruguay (27/02/2010)

YO SOY LA QUE PASA




El viento nocturno
barre la luz del sol.
La oscuridad me aprisiona
y enmudezco,
reducida a la inclemencia
de estrellas congeladas.

Llevo contadas mil y una noches de hastío.
Mil y una noches de pesadillas.

Me pregunto si el Averno
que se opone al Verbo
ha montado una estafa
premeditada y descomunal.
Si será puñado de escarcha
esa caricia que me arrojó,
vulnerable, a las emboscadas
de la noche que teje el desierto
forzando su presencia.

¿Cómo se desaprende el amor,
bajo la embriaguez de un silencio
que es excusa arbitraria
extendida en la arena?

Mil y una noches de apariciones
y desapariciones esclavizan
los despeñaderos de mi alma.
Siento el despojo infinito
de antiguos juegos de pelota,
mas no percibo el sacrificio.

Elijo precipitarme en la orfandad
de la sabiduría primigenia:
yerro al perseguir un espejismo,
otrora oasis redentor,
que se desvanece airado,
irreconocible, posible,
en la última sombra de la noche.

Así, me desposa el penitente
de un templo provisorio.
Recorro sus aposentos
arrastrando el peso inaudito
de un amor reclamativo:
me vuelvo prisionera
de pausas que lastiman.

Advierto que es fabuladora
la ubicación del cielo y la tierra;
ambos son origen y destino,
causa y consecuencia.

Y yo soy la que pasa.

Acosada por arenas movedizas
me calzo de lágrimas tardías
y retomo el camino al olvido.

Mis huellas son suaves
en el retiro de los arenales.
A la luz de su abanico tricolor
mis pupilas son doradas;
en tres clases de oros
amanecen mis vigilias.

Las hostilidades del mundo
van quedando lejos,
fundidas en ansias de poder,
impaciencia de controles
y ritos de vigilar y castigar.

Mi espíritu agradece el cambio
y la riqueza de lo simple.
Ha venido a mí el reino esperado.
Yo Soy la Madre y el Padre,
atesoro la síntesis perfecta.
Soy el Hijo, el Amigo y el Enemigo.

Me repito y crezco en ellos,
me recreo y renuevo
en la esperanza preñada
de ternura y claridad.

Hoy partiré en busca de mi eco.
Sé que resiste, enfermo,
el maltrato ancestral
de una prisión triangular,
donde los lenguajes no son.

Llevo conmigo la palabra
que revocará su destierro.
La que da razón de sus dichos;
La que es lo que dice,
la que obra en concordancia.

Habré de parirla en soledad, una vez más.

Yo soy la que pasa.




8 comentarios:

B. Miosi dijo...

Turquesa:

Como siempre digo, la poesía es la radiografía del alma.

Pensamientos profundos, que evocan soledad, al fin y al cabo estamos solos, ¿no? ¿Quién podría comprendernos mejor?

"Soy mi hijo, mi amigo y mi enemigo..."

Un abrazo cariñoso, amiga,
Blanca

Turkesa dijo...

Blanca: eres muy amable.

Tu paso y atención por mis escritos me honran y animan a seguir.

Has pescado la esencia de esta poesía; es tal cual como dices: "Al fin y al cabo estamos solos, ¿no? ¿Quien podrían comprendernos mejor?" ?Qué buena reflexión...
Un abrazo grande, también.

buenavera dijo...

"Acosada por arenas movedizas
me calzo de lágrimas tardías
y retomo el camino al olvido."

¡Ay estimada Turkesa! ¡Cuan grande es el sentido trágico de la vida! Más siempre hay un momento para los espejismos.

El sol surge inesperado, asomando fugaz entre las grietas de las nubes que lo ocultan, languidecida la tarde renace, inflamando con oro la infinidad de minúsculas partículas de agua, que la suave llovizna mantiene flotando en el aire. Por unos segundos, pequeñas e ingrávidas esferas jaspean con su brillo, en un espacio en el que ya no cabe ninguna luz. Parecen luciérnagas participando de mágica danza, repentinos fulgores de microscópicas estrellas que parpadean en el cielo. La noche, esa dama que muestra su belleza velando los encantos con translúcidas sombras, titubea conmovida por el acoso de fortuitos celos.

Muchas gracias por contribuir a embellecer nuestras vidas.

Un abrazo.

Pedro.

Turkesa dijo...

Hola, Pedro: qué alegría verte por acá.

Y qué bello juego de palabras me has regalado tú en el comentario en responde, que más que comentario es poesía que conmueve.

Tienes una facilidad enorme para trasportar al lector -a esta lectora, seguro- hacia esos confines ingrávidos, etéreos, en los que reposan la gracia y el ensueño, a los que sólo acceden los poetas.

Mientras te leía:

"Por unos segundos, pequeñas e ingrávidas esferas jaspean con su brillo, en un espacio en el que ya no cabe ninguna luz. Parecen luciérnagas participando de mágica danza, repentinos fulgores de microscópicas estrellas que parpadean en el cielo.."

Me he quedado, o me fui, no sé bien, inmovilizada en esa dimensión incierta que se ubica entre el sueño y la vigilia.

Y he recordado, o mejor dicho, recreado, pues nunca la olvidé, aquella joya tuya: "El amor y los pétalos."

Gracias a ti, pues, por dejar poesía en este lugar y regalarme un vuelo mágico y escapista de la realidad, a veces tan complicada, hacia donde es posible especular con la curación y el perdón, desde la plenitud de la poesía.

Bueno, como suele suceder con ella, ¡me has inspirado!

Un abrazo grande.

PD: tal vez debieras considerar hacer de ese post del que hablo, un poema; has desgranado ideas preciosas acerca de las pausas y pautas de la vida.

buenavera dijo...

Hola de nuevo Turkesa:

Me emociona que aún recuerdes el amor y los pétalos, y además que lo hagas en esos términos.

En cuanto a la inspiración, no hará falta recordarte -que acaparando los más perfumados rincones del recuerdo- se encuentra una niña cuyos padres eran pasteleros, y que tú evocas de alguna manera.

"Me he quedado, o me fui, no sé bien, inmovilizada en esa dimensión incierta que se ubica entre el sueño y la vigilia."

Es curioso este comentario, pues en relación al texto al que hace referencia, forma parte de una historia que se llama "El pensamiento de los sueños" y que comienza así:

Otra mañana más me invade la desconcertante sensación que producen los sueños, cuando se niegan a traspasar el impreciso firmamento de la noche. Es como intentar llenar un escenario con el difuso eco de voces ya perdidas, como darle forma a las desdibujadas líneas del olvido, como llenar de color los márgenes de lo impreciso. Durante unos minutos parece que pueda alcanzar la tenue luz que me permita recordar, pero poco a poco soy consciente de que se extingue, adentrándose en lo más profundo de mi mente.

En cuanto al párrafo que haces mención, le sigue éste:

En la ciudad, la gente persevera en la premura ajenas a los prodigios que la rodean: los humos que se desprenden de sus civilizadas máquinas, se superponen al olor a tierra mojada que baja de la sierra; edificaciones cada vez más altas impiden que la vista se extienda más allá de sus ventanales; y el susurro del viento es incapaz de penetrar, en los sordos diálogos que proliferan por las calles.

Y por último en una parte de la narración, en uno de esos diálogos de los sueños, se puede encontrar esta frase.

"Unas súbitas lágrimas paralizan la violencia de un llanto irrefrenable, son perlas que elabora el alma, cubriendo las penas con agua y sal."

Ya ves que tampoco yo alcanzo a liberarme, del drama que encierra el milagro de la vida.

Un abrazo, admirada amiga.

Pedro.

Turkesa dijo...

"En la ciudad, la gente persevera en la premura ajenas a los prodigios que la rodean: los humos que se desprenden de sus civilizadas máquinas, se superponen al olor a tierra mojada que baja de la sierra; edificaciones cada vez más altas impiden que la vista se extienda más allá de sus ventanales; y el susurro del viento es incapaz de penetrar, en los sordos diálogos que proliferan por las calles."

¡Qué cierto es! Y con cuánta poesía describes el fenómeno citadino tan real y tan dañino, que nos regala oídos sordos y miradas sin ver. Así, la vida se nos escurre entre prisas innecesarias y agotamientos forzados. Entonces, un buen día no programado, uno se pregunta cuántos atardeceres y amaneceres ha disfrutado, cuántas veces se detuvo sin culpa en contemplaciones que no cotizan en el mercado material, cuántos momentos con personas queridas se minimizan en la inexorable histeria cotidiana, cuántas veces dijimos: "algún día". Como si estuviéramos atornillados a este mundo. ¡Qué tontera!

Es hermoso lo que has escrito; ya lo vi en el foro, voy a pasarme.

Un abrazo grande, Pedro.

Marcela dijo...

Turkesa, hermosa forma de describir los desvelos nocturnos que tanto nos atormentan. Pero quiero felicitarte por tus poesías, muestran a una exponente del movimiento "Modernista" utilizando todos sus recursos poéticos: imágenes sensoriales,el verso libre, metáforas, etc. Aunque mi fuerte no son las letras, es como estar frente a una pintura, no sólo gusta o no, es lo que moviliza, las sensaciones que provoca. Muy bien acompañado con excelentes fotografías que enriquecen lo que estamos leyendo (Internet es un medio visual y es bueno explotarlo)
Un abrazo enorme y nuevamente FELICITACIONES!!
Marcela.

Turkesa dijo...

Querida Marcela: créeme, este comentario es una gratísima sorpresa, no entiendo porqué el dichoso sistema de avisos de posts no lo hizo!!

Me has regalado un comentario valioso, hermoso y .... Nada, jaja, que me dan ganas de ponerme a escribir ¡ahora mismo! (Claro, vaya, si es lo que estoy haciendo, jaja)

Dices:
"es como estar frente a una pintura, no sólo gusta o no, es lo que moviliza, las sensaciones que provoca."
Eso que te hace parecer al leerme "estar frente a una pintura...", Marce, es... sencillamente vitamina para mi alma y mi ego, el ego bueno, el que se arrodilla ante las letras, porque no tiene más remedio, es una actitud compulsiva. Y tiene doble valor, porque el comentario de una amiga de toda la vida, es como si una hermana me elogiara. Y vos sabés que en general, uno nunca es profeta en su tierra, y mucho menos, en su familia, jajaja!

Gracias, Marce, me lo guardo en el corazón. Y pasate más seguido, ¿eh?

Un abrazo grande.