EL CAMINO A SEPULTURA

La playa de Sepultura (Município de Bombinhas, Sta. Catarina, Brasil) se encuentra en una de estas bahías (la pequeña, al fondo y a la izquierda). Es reducida y ha sido bautizada como "playa encantada", lugar energético, paraíso de buceo, etc.

Si uno se sitúa en el punto dónde se angosta la tierra firme, se tiene vista hacia ambos lados, de dos bóvedas de mares opuestos: bravo el uno -abierto al Atlántico-, y aplacado el otro, de trasparentes aguas turquesas.


Historia: antigüamente se llamaba "Praia da Embaixada". Pero en 1840 -creo- hubo un severo pleito entre esclavos, en el que uno de ellos acabó muerto, y fue enterrado en esa playa.


Leyenda: se dice que, antiguamente también, fue tierra de piratas. En un amotinamiento suscitado con relación a la "titularidad" de cierto botín, encontró la muerte un buzo que acabó sumergido junto al tesoro discutido. De ahí el nombre de la playa, cuya arena -comento- contiene cristales de cuarzo, luciendo un satinado especial. Tampoco quema. Y es -según algunos- un área muy energética.


Geografía: tal como se advierte en la foto, la forma de la península es similar a la de una gran tortuga que avanza sobre el mar.

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El arbitrario camino a Sepultura hace siglos que navega arrastrando el continente sin reconocer destinos de cordura. 


Se conduce entre raíces aéreas, barreras de silencio y chillidos, sombras agotadas por gotas luminosas y algunos tramos donde reina un extraño crepitar: son peces aprendices de brujo reunidos al conjuro de un fuego ambarino, submarino y persuasivo, invisible para el pasante silencioso.


Interrumpen el cónclave mariposas trasparentes o completamente azules, empeñadas en desandar una y otra vez el andén aéreo, surcado por andariveles envueltos en jade y por cañas jadeantes de caireles azucarados.


El camino a Sepultura estira sus dedos membranosos hacia el cielo y con uñas de roja flor araña el corazón dorado de un atardecer ronroneante y dulzón, atrapado desde siempre en las redes que tiende una botella grávida. 


Esa, la Cristalesa que vierte lágrimas de ron sobre el tapete del horizonte. 


Y que a veces se da vuelta y, colocándose un collar de perlas, practica yoga a la luz de la luna. Al contacto de sus pies de plata ¡la fría piedra reverbera!


Luego desciende por desvaríos de agua hacia un depósito donde alumbra esmeraldas y madreperlas. 


Lo custodian un esclavo y un buzo entregados a una conferencia que lleva siglos ausente de resolución; se pierden examinando sus venturas y desventuras en confines acuáticos, bajo la arena póstuma de cuarzo y estrellas, acosados por bailarinas desvencijadas de aletas y amantes de mirada amatista, todas extranjeras.

El camino a Sepultura confunde y remite a error, induciendo al arrepentimiento y al regreso por las dudas, por temor, por inquietud... Y porque está sellado justo en el acceso, donde la única certeza es que se muere un poco cada día.

Los infelices que ingresan, se comenta, quedan atrapados en una suerte de embrujo y deleite del que no pueden sustraerse. Condenados a volver, o a tener noches de sueños recurrentes.


Aunque no se puede vivir volviendo.


Porque los efectos del vino que se escancia en sus escalones resinosos son irreversibles. Y porque los cántaros donde se guarda reposan en dos bóvedas marinas encadenadas al cuello de una tortuga que navega hace siglos, y que nadie ha logrado ver.


 Tal vez, debido a que está demasiado expuesta.

8 comentarios:

Esther dijo...

No es cuento, no es un relato, no es poesía, ni ensayo ni... pero, ¿qué es?
Un trozo magnífico de prosa, escrito para que el lector se deje caer en un camino desconocido hacia un lugar desconocido... pero hermoso, el camino y el lugar.

Desde el principio...... ¡un camino arbitrario! Qué forma especial de iniciar un texto, especial y excelente:
“El arbitrario camino a Sepultura hace siglos que navega arrastrando el continente sin reconocer destinos de cordura”

“Interrumpen el cónclave mariposas trasparentes o completamente azules”
( me gustó la contraposición abierta)

“Luego desciende por desvaríos de agua hacia un depósito donde alumbra esmeraldas y madreperlas.” Excelente.

Y las que creo las dos mejores líneas del texto
“Pasan examinando sus venturas y desventuras en confines acuáticos bajo la arena póstuma de cuarzo y estrellas, acosados por bailarinas desvencijadas de aletas y amantes de mirada amatista, todas extranjeras.”

“Porque los efectos del vino que se escancia en sus escalones resinosos son irreversibles. Y porque los cántaros donde se guarda reposan en dos bóvedas marinas encadenadas al cuello de una tortuga que navega hace siglos, y que nadie ha logrado ver. Tal vez, debido a que está demasiado expuesta.”

Dan ganas de ir, de sólo leerte, compañera...

Besos,
Esther

Paul dijo...

Bueno, después de lo que te ha dicho Esther...

eso, ¡que me encantó, coño!

Turkesa dijo...

Hola,Esther: perdona el retraso. Gracias por transitar este camino arbitrario. Es una de las pocas arbitrariedades que uno recorre y permite que lo alcancen, con todo gusto y ninguna oposición.

Te gustó la imagen del buzo y el esclavo condenados a una conversación eterna en el fondo de un mar turquesa, acosados por peces bailarinas -viejas, para más datos- y amantes amatistas... (me imagino una especie de medusas violetas, parecidas a mujeres rusas, a bailarinas rusas...) ¿Sabes? Pese a que yo lo escribí, sólo después de leer tu comentario, me pude dar cuenta de la fuerza y la gracia de la imagen que me trajo a la mente ese fragmento. Es subyugante recrear esa condena salada, pero al mismo tiempo agridulce, confortable en cierto punto, la de estos dos personajes.

Ay, mira que me he vuelto a inspirar. JAJA. Gracias a vos, que NO TE GUSTA LA POESIA.

Me opongo. Obvio.

Gracias y besos.

Turkesa dijo...

Paul: Sí. Te encantó; ya sé bien que te encantó. Y aunque digan que el "me encantó" no es crítica literaria, es lo que todo aquel que escribe, quiere escuchar acerca de su texto. Después de todo, es una perfecta síntesis de que se ha llegado al corazón.

Así que ¡Gracias!


Gracias, Paul.

Margarita dijo...

¡Turke, qué preciosidad! Que bueno que lo hayas traído a una de tus casas, jeje. ¡Eso es poderío! Ya sabes que me encanta tu poesía y tu sensibilidad impagable y que jamás sería capaz de escribir con esas palabras tan hermosas y esas imágenes, jaja. Soy negada para eso, el señor me habrá llamado para otro camino ¿? :) Dominio de la sensibilidad, el lenguaje y la inteligencia, en las dosis precisas, justo para dejar al lector embelesado, amiga.

La primera vez que lo leí me quedé enganchada por tus palabras poéticas y no entendí nada, eso sí, muchas de las imágenes me fascinaron y me quedé fascinada con tus palabras. La segunda pensé, por lo que me transmitía, que se trataba de sentimientos. Luego, cuando vi la foto, la cosa ya me quedó más clara, y cómo concordaba esa descripción poética y las sensaciones en tu delicioso texto.

Ah, me gustó mucho la imagen de las mariposas transparente y completamente azules revoloteando por ahí.

Y esta otra, es una escena como bohemia, hay dolor, pero dentro de él hay fuerza, con ese colocarse el collar de perlas y practicar yoga, es una imagen de alguien fuerte, que no se rinde ante las adversidades, y que mira hacia delante. Como debe ser, amiga.

“Esa, la Cristalesa que vierte lágrimas de ron sobre el tapete del horizonte. Y que a veces se da vuelta y, colocándose un collar de perlas, practica yoga a la luz de la luna”.

¿Sabes una cosa? Ahora entiendo mejor este Camino a Sepultura y me gusta más, todavía.

El lugar es precioso. Eres una privilegiada, che. Regresaré, a este camino. Todavía quiero leerlo otra vez más y me pondré las gafas, jajaja.

Un besote, amiga,

Margarita

Turkesa dijo...

Hola, Marisol: un comentario sentido y totalmente armonizado con el lugar descripto desde mi mirada, para nada objetiva. Pero sí es un sitio hermoso. O mágico. O atrapante, ¡eso!: atrapante.

Y si el texto ha logrado que lo percibieras del modo en que lo haces, que lo pudieras "ver" con estos ojos, bueno, es un resultado de la lectura que se agradece y anima a seguir encontrando puntos de poesía.

Un honor, amiga, tu paso por esta plashita.

Te mando un abrazo grande.

Jesús García dijo...

Hay lugares con embrujo, capaces de adueñarse de uno y hacer que se lleven en el corazón.

Ese lugar se apoderó de tí, hasta tal punto que al describirlo no solo has puesto el corazón sino el sentimiento que te cautivó.

La poesía emana en cada descripción de cada recoveco. Su historia, su leyenda renacen en un deseo de volver a vivirla, a ser parte de ella.

Está claro que te impresionó el lugar, su contorno y el/los momentos vividos allí.

Encantador ese... (como muy bien dijo Esther) magnífico trozo de prosa.

¿Sabes? voy a anotar ese lugar en mi lista de lugares que me gustaría visitar, y que probablemente nunca visitaré, pero que a traves de tu relato es como si ya hubiera estado allí.

Gracias por hecerme viajar, aunque haya sido solo un momento.

Un saludote
Jesús

Turkesa dijo...

Hola, Jesús: ay, qué bonitas y comprensivas tus palabras... En realidad, este lugar, efectivamente se adueñó de mí y como toda enamorada -del lugar, en este caso- tal vez le atribuyo cualidades y propiedades y bondades y ades, que solo veo yo con mi mirada subjetivizada, por completo.

Claro que es un lugar precioso.

Gracias por pasar y quedarte un rato, y entender.

Un besote.